financial life

MISIÓN

La misión de My Finance Bliss es potenciar a las mujeres de todo el mundo para que puedan manejar el idioma de las finanzas personales con fluidez.

  • Creemos que el dinero y las finanzas personales afectan muchos aspectos de nuestras vidas: personales, profesionales, espirituales y emocionales.
  • Creemos que el estrés que ocasionan los temas relacionados con el dinero (ya sea poco, mucho o muy confuso) puede aliviarse con un conocimiento y educación financiera básica.
  • Creemos que la educación y el entendimiento de las finanzas personales constituyen un gran ecualizador social, generacional y de género.
  • Sabemos que las mujeres, en particular, carecen de la educación y conocimiento financiero que por lo general tienen los hombres.

Existe una falta de educación financiera generalizada y crónica que viene desde la escuela primaria. Las finanzas personales solo se enseñan en la universidad, cuando la mayoría de los adultos jóvenes ya han desarrollado hábitos financieros poco saludables.

El dinero es un tema difícil de abordar. Es más fácil hablar de sexo que de dinero. Por lo general hablamos de “los pájaros y las abejas antes de “ahorros, inversiones y gastos”. En muchos círculos sociales y culturas hasta se considera descortés hablar de dinero. El dinero es un tema tan personal, tan tabú, que preferimos no mencionarlo en público, quizás porque nos cuesta reconocer que sabemos menos de dinero que de sexo.

Todos deberíamos conocer las reglas de juego. ¿Jugarías algún partido, desde un deporte competitivo hasta un partido de ajedrez, sin conocer las reglas?

El mundo de las finanzas es un mundo competitivo y todos los días millones de mujeres lidian con cuestiones relacionadas con las finanzas personales sin conocer las reglas, generando inevitablemente una sensación de frustración y fracaso. Es aquí donde nace nuestra misión: queremos ayudarlas a tener éxito en sus emprendimientos.

FUNDADORA

 

Maria Pia Leon

Con dos décadas de experiencia en la industria financiera, Pía cree determinadamente en ayudar a sus clientes a entender la relación entre sus decisiones financieras y familiares, aprovechando las oportunidades y desafíos relacionados con la vida y la riqueza.

Antes de formar parte del equipo de AM Global, Pía fue socia en las oficinas de GenSpring Family Offices. Durante sus siete años en GenSpring, Pía asesoró a familias con patrimonios de más de US$3 mil millones. Antes de su paso por GenSpring, Pía tuvo una carrera de 18 años en la industria bancaria en Standard Chartered y Citibank. Durante su carrera bancaria, Pía trabajó en varias unidades, incluyendo Banca de inversión, Finanzas corporativas y Banca privada, viviendo en siete países distintos. Pía decidió dejar la industria bancaria para asesorar a personas y familias acaudaladas a pensar en un alcance más amplio en relación con sus decisiones de gestión de patrimonio financiero y no financiero.

 

Pía obtuvo su Máster en Política Internacional de la Universidad de Miami, su diploma universitario en Economía de la Universidad del Pacífico (Lima, Perú) y sus estudios de posgrado en Teoría de Sistemas Familiares de Bowen Center (Universidad de Georgetown). Además es orientadora con especialización en Familia y Patrimonio de la Universidad de Miami. Pía hizo está inscripta en el Registro Público del Mercado de Valores para la Serie 7 y para la Serie 65 de FINRA. Pía habla fluidamente inglés, español, portugués y francés conversacional.

¿CÓMO LLEGUÉ AQUÍ?

Cuándo era pequeña, mi padre siempre solía decir: “Dios proveerá”. Y no me llevaría mucho tiempo darme cuenta que esto va de la mano con una ética de trabajo sólida y una combinación de buenas decisiones y riesgos.

Tuve la suerte suficiente de crecer en una familia en la que los valores constituyeron la base de nuestra crianza. Me enseñaron que tenía que estudiar para ser alguien, que tenía que trabajar para obtener las cosas materiales que deseaba; estaba claro que el dinero no caía de los árboles.

No fue hasta que me mudé a Estados Unidos que entendí el significado de vivir bajo un presupuesto y ser 100% responsable de mi bienestar financiero. Vivir con los ingresos de un trabajo a medio tiempo y una beca no era fácil, pero pude hacerlo y me siento muy orgullosa de ello. Más importante aún, podía ver la sonrisa de mi padre pensando “se está valiendo por sí misma”. Trabajé en la industria financiera y escalé posiciones en la empresa hasta que un día a mi padre le diagnosticaron una enfermedad terminal. Le dieron seis meses de vida. Decidí dejar mi trabajo y volver a mi país para estar con el. Una decisión de la que nunca me arrepentiré, no sólo porque pude pasar tiempo de calidad con mi padre y hacerme cargo de sus asuntos, sino porque me di tiempo para mí misma. Tiempo, ese componente de la riqueza que muchas veces solemos olvidar.

Cuando mi padre murió volví a mi casa y no sabía qué hacer. Esto fue hace 13 años. Tenía tantos sentimientos encontrados. Necesitaba trabajar, pero empecé a mirar la vida bajo una perspectiva distinta. Quería ganar sabiduría sobre el mundo, algo que sólo puedes obtener cuando tienes tiempo para experimentar.

Decidí tomarme un año sabático para recuperarme de mi pérdida y poder ayudar a mi madre a enfrentar la situación. Un año se transformó en tres años.

Algunas personas atraviesan el círculo de “come, reza, ama”. No fue mi caso. No quería y no podía costearlo. Sabía cuántos ahorros tenía. Y tenía responsabilidades, cuentas que pagar y asuntos familiares que manejar. De modo que me quedé en casa y decidí hacer mi propio “experimento de vida”.

Leí todos los libros que quería leer y vi todas las películas que nunca había tenido tiempo para ver. Hablé con todas esas personas con quienes nunca me hubiera reunido de haber continuado con mi trabajo corporativo. Y aprendí de todos, de mis amigos, de mi familia, de mis maestras, de las personas que viven distintos estilos de vida. Esa fue mi manera personal de obtener sabiduría. Ciertamente no fue fácil.

No quiero hablar de cifras, pero de alguna manera mis ahorros equipararon un año de ingresos. Logré hacer que mis ahorros duraran tres años. Es verdad que al finalizar los tres años no tenía más de dos mil dólares en mi cuenta bancaria y que por primera vez en mi vida sentí que estaba quebrada pero también sentí que era rica. Y más importante aún, tuve esa educación y experiencia que no adquieres en la universidad ni en las empresas: mi capital humano.

Durante esos tres años, con una cuidadosa planificación, pude pagar mis cuentas a tiempo, mantener un buen estándar de vida y hasta viajar ocasionalmente. El hecho de que ya había estado manteniendo una vida financiera saludable y que sé como manejar los riesgos y tomar decisiones financieras me permitió hacerlo. Entre algunas de las cosas que hice fue vender las acciones que había adquirido de una entidad financiera en la que trabajé en el momento justo; conocía la entidad bastante bien. En ese momento pensé que las acciones estaban sobrevaluadas, y la vendí. ¡Y gracias a Dios que hice eso! Las acciones pasaron a valer un centavo rápidamente. Una de las cosas locas que hice fue vender un espacio de estacionamiento. Sí, un espacio de estacionamiento. Compré mi primer apartamento con dos espacios de estacionamiento. A pesar de que era yo sola, contar con un espacio de estacionamiento adicional no me parecía una mala idea. ¡Y adivinen qué! Los espacios de estacionamiento se convirtieron en un producto muy demandado en mi edificio, y las personas siempre buscaban espacios para alquilar. Me fijé en el mercado de bienes raíces y me di cuenta que un apartamento con un espacio de estacionamiento valía lo mismo que el mío que tenía dos. A pesar de que era un producto en alta demanda, al momento de vender el apartamento no se consideraba en el precio de venta.  De modo que separé un espacio de estacionamiento de mi propiedad y lo vendí por separado, obteniendo el 10% del valor de mi apartamento, ¡para nada mal! Hice muchas cosas locas y disfruté cada una de ellas.

Más importante aún, estaba orgullosa de mí y estaba orgullosa de poder pasar tiempo con mi padre, a la vez que pude mantener mi salud financiera estable, aprender más acerca del mundo y descubrir el verdadero significado de la riqueza, tema que abordo en el primer artículo de mi blog, “El significado de la riqueza”.

Luego de tres años, Dios me dio un trabajo, un trabajo distinto. Ya no trabajaba en un banco donde los las personas eran clientes y mis objetivos eran los objetivos de la empresa. Ingresé al mundo de la “oficina familiar” o “family office”.

La oficina familiar es distinta. Sigues trabajando con clientes y sigues administrando sus inversiones y otros aspectos de su riqueza, pero en este caso quien te paga es el cliente. Así fue que me dedicaba a buscar las mejores oportunidades para mis clientes entre las innumerables ofertas.

También me di cuenta de que muchas personas, aún aquellas que tenían los medios, sabían muy poco acerca de cómo gestionar su dinero. Y el número era aún mayor cuando se trataba de mujeres. De manera que hace cinco años decidí que haría algo en pos de esta necesidad.

Decidí escribir un libro, Finances for Blondes (Finanzas para rubias), pero nunca lo pude materializar. No tenía el tiempo, el recurso más caro. El tiempo pasó y la tecnología cambió de modo que este año, con la ayuda de una amiga, retomé la idea. Esta vez pensé que un blog sería la mejor manera de acercarme a más personas. La oportunidad de ofrecer clases personalizadas me atraía mucho. Y la posibilidad de combinar mi experiencia financiera con mi educación en psicología y coaching me resultaba fascinante.

De modo que aquí estoy, intentando convertir mi trabajo diario en pasión: la enseñanza de las finanzas personales y la posibilidad de potenciar a las mujeres al hacerlo.

COLABORADORES
  • Diseño web y mantenimiento:  ZICCOSOR
  • Dibujante: Loretta So
  • Traducción al español: Mariela Córdoba

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